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Proteger la piel y los ojos del sol: guía práctica

Por · · actualizado el · 6 min de lectura

Mujer aplicándose crema solar en la cara en la playa

Este post nació de una tarde en la calle Orense, en la tienda de VisionLab, donde Johnson&Johnson nos juntó a unas cuantas blogueras para hablar de sol. Fui con Alba Nieto, las dos con sombrero de ala ancha (que en la foto quedaba muy bien y además era justo lo que nos estaban recomendando). Salí de allí con dos cosas: un montón de apuntes y una máquina que me dijo, con manchas marrones sobre mi propia cara, todo el sol que llevaba encima.

Lo he actualizado porque el tema no caduca, pero los datos sí. Y porque en el original repetí un par de cosas que hoy sé que están mal contadas.

¿Por qué hay que proteger los ojos y no solo la piel?

Porque el ojo es de las zonas más expuestas del cuerpo y casi nadie lo cuida. La crema nos la ponemos (mal, pero nos la ponemos). Las gafas de sol, en cambio, las elegimos por si nos quedan bien.

El daño del sol en el ojo es acumulativo, igual que en la piel. No se nota hoy, se nota a los cuarenta o cincuenta. A corto plazo, un día de playa o de nieve sin gafas puede darte una especie de quemadura en la córnea: escuece, molesta la luz y sientes arenilla. A largo plazo se asocia a cataratas, a esa carnosidad que sale en el blanco del ojo y a problemas de retina.

Y el párpado es piel finísima, de las zonas donde más aparecen manchas y arrugas tempranas. Si te interesa esa zona, aquí hablé de un contorno de ojos para ojeras y mirada cansada.

¿A qué horas hay que tener más cuidado con los ojos?

Esta es la parte que en 2024 conté regular, así que la aclaro.

Para la piel, las horas malas son las centrales: de doce a cuatro, más o menos, cuando el sol cae a plomo.

Para los ojos es distinto. El momento delicado es a media mañana y a media tarde, porque el sol está más bajo y los rayos entran de frente, por debajo de la ceja y por los laterales de las gafas. A mediodía el sol viene de arriba y la ceja hace de visera.

Traducido: por la mañana y a última hora también hacen falta gafas, aunque el sol “no queme”.

¿Cómo elegir unas gafas de sol que protejan de verdad?

Lo más importante: oscuro no es lo mismo que protector. Unas gafas muy negras sin filtro son peores que ninguna, porque el ojo se relaja, la pupila se abre y entra más radiación.

Qué mirar:

  • Marcado CE y filtro UV400 (o “100% UV”). Sin eso, no las compres.
  • La categoría del cristal, del 0 al 4. La 2 sirve para ciudad, la 3 es la de playa y montaña, y la 4 es tan oscura que no está permitida para conducir.
  • Que sean grandes y envolventes, que tapen también los laterales. Aquí la moda ayuda poco: las gafas mini dejan el ojo al aire.
  • Cómpralas en óptica. Diez euros en un puesto de la calle no te garantizan nada, y esto es lo único que tienes para los ojos.
  • Las de los niños, igual de homologadas. Un cristal de juguete no vale.

Si llevas lentillas, muchas tienen filtro ultravioleta y ayudan, pero solo cubren la córnea. El párpado y el blanco del ojo siguen expuestos. Gafas y sombrero, igual.

Un sombrero de ala ancha, por cierto, reduce bastante la radiación que llega a la cara y a los ojos. La gorra protege la frente y poco más.

¿Cuánta crema solar hay que ponerse?

Mucha más de la que te pones. Este es el error número uno.

Para la cara y el cuello, unos dos dedos de producto (los dos dedos enteros, no dos puntitos). Para el cuerpo de un adulto, unos 30 ml, el equivalente a un chupito.

El resto de reglas, cortas:

  • Factor 50 si te vas a exponer de verdad. El 15 es casi decorativo.
  • Póntela en casa, con tiempo, antes de salir. Media hora antes va bien.
  • Repite cada dos horas, y siempre después del baño o de sudar. Sin repetir, el factor no existe a media tarde.
  • No te olvides de orejas, empeines, nuca, labios y la línea del pelo.
  • Alrededor del ojo, si la crema te pica, usa un stick: es más fácil de aplicar y no se corre con el sudor.
  • En días nublados también. La radiación atraviesa las nubes.
  • Después de la playa, hidrata. Y si notas la piel tirante y apagada al final del verano, conté aquí qué hacer con la cara en septiembre.

Otra cosa que corrijo del post original: allí puse que la radiación se multiplica por treinta en el agua y por cien en la nieve. El dato serio es más aburrido y suficiente: la nieve puede reflejar hasta el 80% de la radiación, y la arena y el agua bastante menos, pero lo suficiente para quemarte debajo de la sombrilla.

¿Sirve la crema solar del año pasado?

Depende, y aquí matizo lo que nos contaron entonces.

Si el bote ha pasado el verano en el bolso de playa, a cuarenta grados y con arena, tíralo. Si ha estado en un armario, cerrado, y no ha llegado a su fecha de caducidad ni al plazo que marca el símbolo del tarrito abierto, se puede usar.

La pregunta real es otra: si te sobra media botella al final del verano, es que te estás poniendo poca.

¿Qué hago con los niños?

Menores de seis meses, nada de sol directo: sombra, ropa y gorro. A partir de ahí, crema en las zonas que quedan al aire, ropa con manga, gorro y gafas homologadas.

Y fuera de las horas centrales, aunque eso signifique renunciar a la siesta en la toalla. Las quemaduras de la infancia son las que más pesan luego.

¿Qué fue de aquel evento y de la crema de RoC?

Aquí ha cambiado bastante el mapa. Aquella tarde nos explicaron las tres patas de Johnson&Johnson y nos sorprendió a todas la lista de marcas suyas: Neutrogena, Piz Buin, Listerine, Johnson’s Baby, Carefree, o.b., RoC.

Hoy esa lista ya no es así. La parte de gran consumo se separó en 2023 y pasó a llamarse Kenvue, que es la dueña de Neutrogena, Piz Buin o Listerine. Y RoC había salido antes, en 2019, vendida a un fondo de inversión: es una marca independiente, conocida sobre todo por sus productos con retinol.

De la crema que nos dieron sigo sin poder opinar: era una muestra minúscula y no dio para sacar conclusiones. Lo digo igual que entonces.

Sobre la tienda de la calle Orense, la cadena VisionLab sigue existiendo, pero no te aseguro que ese local concreto continúe abierto. Llama antes si vas.

¿Cuándo hay que ir al médico y no a Google?

Dos citas al año que merecen la pena:

  • Óptico optometrista, para revisar la vista y que te asesore con el filtro. Y oftalmólogo si ves halos, la luz te molesta mucho o notas la visión turbia.
  • Dermatólogo, si tienes un lunar que cambia de forma, de color o de tamaño, que pica, que sangra o que no se parece a los demás. Eso no se mira en internet.

Lo de la máquina del evento, por cierto, funciona. Ver tu propia cara llena de manchas que no se aprecian a simple vista convence más que cualquier folleto. A mí me cambió la rutina: desde entonces la crema con factor es diaria, no de verano.

¿Vosotras os protegéis los ojos o solo la piel? Contadme qué gafas lleváis y si os han asesorado en la óptica.

Publiqué este post por primera vez en 2024. Lo he actualizado en 2026 con lo que sé ahora.

Ficha rápida

  • Crema facial RoC (muestra entregada en el evento) · RoC sigue vendiéndose en perfumerías, parafarmacias y tiendas online; ya no pertenece a Johnson&Johnson

Preguntas frecuentes

¿Unas gafas de sol muy oscuras protegen más?

No. El tinte y el filtro son cosas distintas: unas gafas muy oscuras sin filtro ultravioleta dejan pasar la radiación y encima abren la pupila, así que entra más. Busca el marcado CE y la indicación UV400.

¿Qué categoría de gafas de sol necesito para la playa?

La categoría 3 es la habitual para playa y montaña. La 2 va bien para ciudad y la 4 es tan oscura que no se puede usar conduciendo.

¿A qué hora daña más el sol a los ojos?

A media mañana y a media tarde, cuando el sol está bajo y los rayos entran de frente y por los laterales. Para la piel, en cambio, las peores horas son las centrales del día.

¿Puedo usar la crema solar del verano pasado?

Solo si no ha caducado y se ha guardado en casa, cerrada y a temperatura normal. Si ha pasado meses en el bolso de playa al sol, tírala.

¿Hace falta crema solar si está nublado?

Sí. La radiación atraviesa las nubes, así que puedes quemarte en un día gris o bajo la sombrilla, por el reflejo de la arena y el agua.

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