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Chema Hair: barros y chemilights en Chamberí, mi experiencia

Por ·· 8 min de lectura

Resultado del corte y las chemilights de Chema Hair: melena castaña con ondas y reflejos claros

Chema lleva años cuidándome el pelo. Lo digo lo primero porque condiciona todo lo que viene detrás: esto no es una peluquería que he probado una vez para contarlo, es la persona a la que llevo tiempo confiándole la cabeza y que ahora tiene salón propio en Chamberí.

Llevo muchos años sin tinte. Desde que conozco a Chema me hago barros, así que esa parte no era la novedad de hoy ni mucho menos.

Lo que sí llevaba mucho tiempo sin hacerme eran efectos de luz. Y se notaba: estaba muy oscura y con la melena muy entera, toda del mismo largo, sin un solo movimiento. El típico pelo que no está mal pero que tampoco dice nada.

Así que hoy fui a por eso. Esto es lo que me hicieron, en qué orden, cuánto duró y cuánto cuesta.

¿Qué es exactamente un barro?

Un barro es coloración con plantas. Nada de tinte de oxidación: ni amoniaco, ni agua oxigenada, ni esa peste que se te queda pegada media tarde. El color se deposita sobre el pelo en lugar de abrirlo para meterse dentro.

Eso tiene una consecuencia que conviene entender antes de sentarte: un barro no aclara. Da color, cubre canas en distinto grado, aporta brillo y deja el pelo más grueso al tacto, pero si quieres ir más clara, el barro solo no te va a llevar ahí.

Y tiene otra consecuencia, que para mí es la importante: llevo años sin tinte químico y tengo el pelo muchísimo más sano. No es una impresión de un día, es lo que veo después de años. Menos rotura, menos puntas quebradas y un pelo que aguanta mucho mejor el calor y el trajín. Si vienes de teñirte cada mes, el cambio se nota en el tacto antes que en el color.

Y aquí es donde entra la otra mitad de la historia.

¿Qué son las chemilights?

Chemilights es como llama Chema a su propia técnica, y el nombre es suyo, así que no lo vas a encontrar en ningún catálogo. Es un trabajo de luz que combina tres cosas: microlights, balayage y mechas cardadas.

Cada una hace algo distinto:

  • Microlights: mechas de un solo pelo. Así de literal. No son mechas finas, son finísimas, y por eso el resultado no parece un trabajo de mechas sino pelo aclarado de verdad, de ese que te sale en agosto sin pedirlo.
  • Balayage: se pinta a mano alzada, sin papel de raíz a puntas, concentrando el aclarado donde daría la luz de forma natural.
  • Mechas cardadas: antes de aplicar, se carda el mechón. Al cardarlo, el producto no llega a la raíz de golpe sino de forma irregular, y eso es lo que difumina la salida del color. Es la diferencia entre tener que volver en seis semanas o aguantar tres o cuatro meses sin que se te vea una línea.

Lo interesante es que ninguna de las tres es nueva. Lo que cambia es juntarlas: la microlight pone el detalle, el balayage coloca la luz donde toca y el cardado se encarga de que crezca bien.

Papeles rosas de las mechas microlights colocados en el pelo durante el proceso Las microlights, mechón a mechón. De ahí que la sesión sea larga.

La gracia de juntarlo con el barro es que el aclarado lo hace la decoloración y el color lo pone la planta. Te llevas la luz sin el tinte.

¿Cómo fue la sesión?

De diez de la mañana a tres de la tarde: cinco horas. Pero ojo con ese número, porque puede asustar sin motivo: las cinco horas son por los efectos de luz, no por el barro.

Si vienes solo a barro, el servicio es de una hora. Con corte, poco más. Lo que estira la cita son las chemilights: mechas de un solo pelo no se hacen con prisa, y de ahí que sea un trabajo laborioso y muy cuidado. Así que mira bien a qué vas antes de bloquearte el día entero.

Lo bueno es que se trabaja bien desde el sillón. Yo me llevé el portátil y adelanté trabajo mientras hacía efecto el color, con wifi y sin que nadie me metiera prisa. Si vas con niños a cargo o con la agenda apretada, bloquéate el día hasta la hora de comer.

Y aquí va lo que de verdad marca la diferencia, que no es ninguna técnica: Chema mide cada detalle. Me sirvió un matcha con un croissant (del croissant solo le pegué un bocado, que estoy con la keto, pero el gesto estaba ahí) y, mientras hacía efecto el color, me puso unos parches verdes de hidrogel en las ojeras.

Puede sonar a tontería. No lo es. Cinco horas sentada en una silla se hacen muy distintas según cómo te traten, y esos detalles son los que hacen que vuelvas, más que el resultado, que al fin y al cabo se da por supuesto.

En el sillón del salón con el gorro puesto y el portátil, mientras hace efecto el color Cinco horas dan para mucho correo.

El orden fue este: corte, barro, lavado, secado, efectos de color, matiz con pigmento y peinado. Me sorprendió empezar cortando, pero tiene su lógica: se trabaja el color sobre el largo que de verdad vas a llevar, no sobre pelo que va a acabar en el suelo.

Del corte, lo importante no es cuánto largo se fue sino qué buscaba: quitar volumen y cantidad. Tenía demasiado pelo y todo del mismo largo, que es lo que hacía que la melena pareciera un bloque. Al vaciarla, cogió muchísimo movimiento: ahora las ondas caen solas en vez de quedarse quietas.

Mechón de pelo cortado en el suelo del salón después del corte Lo que se quedó en el suelo.

¿Cómo es el salón?

Está en C. de Andrés Mellado, 70, Chamberí, 28015 Madrid, a un paseo de Moncloa y de Islas Filipinas. El teléfono es el 681 81 31 01, y la cita se pide por WhatsApp o por Booksy. Es pequeño y tranquilo, con arcos, microcemento y un espejo de arco que se ha ganado él solo la mitad de las fotos.

Interior del salón de Chema Hair en Chamberí, con sillón beige y espejo de arco Pocos puestos y nada de música a todo volumen.

Chema secando el pelo delante del espejo del salón Recién secado, todavía sin peinar. El resultado final viene después.

¿Para quién sí y para quién no?

Sí, si llevas tiempo queriendo salirte del tinte y no sabes por dónde empezar. Sí, si tienes el pelo fino y te interesa que el color te lo deje con más cuerpo. Y sí, si lo que te frena de las mechas es tener que volver cada mes y medio: las cardadas salen mucho mejor.

No tanto, si buscas un cambio radical de un día para otro. Con plantas se va por capas y lo normal es que la segunda sesión sea mejor que la primera. Y si no puedes reservarte la mañana, ve a por el barro solo, que es cosa de una hora, y deja la luz para otro día.

¿Cuánto cuesta?

Hay dos tarifas, estándar y XL, según el largo que tengas. Estos son los precios a día de hoy:

Servicio Estándar XL
Barro 90 € 100 €
Barro + corte 125 € 135 €
Balayage 250 € 330 €
Microlights 250 € 350 €
Chemilights 250 € 350 €
Corte 35 € 35 €
Peinado 40 € 40 €
Recogido 60 € 60 €
Monodosis 35 € 45 €
Tratamiento antiencrespado 250 € 350 €
Maquillaje 65 € 65 €
Extra de pigmento 15 € 35 €

Lo que yo me hice entra en barro + corte y chemilights, más el matiz. Te dejo los números para que eches tus propias cuentas según lo que te quieras hacer, que no es lo mismo venir a un barro suelto que a un cambio completo.

Los precios actualizados y un montón de trabajos suyos están en su Instagram. Yo me pasaría por ahí antes de pedir cita, más que por los precios, por ver si su forma de trabajar el color se parece a lo que tú buscas. En la web puedes dejar el correo y te avisan el día que abren oficialmente.

Mi apunte, ahora que ya lo he probado

Salí contenta, y mira que soy difícil con el pelo. Lo que más me ha gustado es que el color no se nota puesto: no hay ese tono uniforme de tinte reciente que delata que vienes de la peluquería.

Pero si tengo que quedarme con una sola cosa de todo esto, no es el color ni el corte: es que el pelo está mucho más sano y más cuidado desde que no uso tintes químicos. Ese es el motivo real por el que llevo años haciendo esto, y lo demás viene detrás.

Y ahora la parte que tengo que contarte sí o sí, para que sepas desde dónde te hablo. Dos cosas: llevo años yendo con él, y le estoy haciendo la web. O sea que no soy una clienta cualquiera que pasó por allí un martes, soy clienta de siempre y además trabajo para él.

No voy a fingir objetividad que no tengo. Lo que sí puedo darte con precisión es lo verificable: qué me hicieron, en qué orden, cuánto duró y cómo quedó. De ahí saca tus conclusiones, que para eso te lo cuento con este nivel de detalle.

De momento, el veredicto de hoy: repito.

Si te interesa el cuidado del pelo por tu cuenta, te conté también cómo elegir una mascarilla intensiva según el daño que tengas. Y si lo que te llama es la coloración vegetal, hay más sitios trabajando así en Madrid: te conté la apertura de Barros de la India, un head spa ayurvédico con otro enfoque, más centrado en el cuero cabelludo.

¿Habéis probado los barros o seguís con el tinte de siempre?

Ficha rápida

Probado por LúaEste producto lo tengo en casa y lo uso: lo que cuento aquí sale de haberlo usado, no de una nota de prensa.

Preguntas frecuentes

¿Dónde está Chema Hair?

En C. de Andrés Mellado, 70, Chamberí, 28015 Madrid, muy cerca de Moncloa y de Islas Filipinas. El teléfono es el 681 81 31 01 y la cita se pide por WhatsApp o por Booksy.

¿Qué es un barro en el pelo?

Es una coloración hecha con plantas en lugar de tinte químico: no lleva amoniaco ni oxidante. Cubre y da color depositándose sobre el pelo, así que no aclara, pero deja el cabello más grueso, con brillo y bastante más sano a largo plazo que con tinte.

¿Qué son las chemilights?

Es como llama Chema a su técnica: un trabajo de luz que combina microlights (mechas de un solo pelo), balayage y mechas cardadas. Al cardar el mechón antes de aplicar, la raíz queda difuminada y no deja línea al crecer.

¿Cuánto dura un barro y cuánto una sesión con mechas?

Depende mucho de lo que te hagas. Un barro es **una hora**, y con corte poco más. Lo mío fueron cinco horas, de diez a tres, porque llevaba además los efectos de luz, que es la parte laboriosa. Si vas a por color, reserva la mañana e id con algo que hacer.

¿Cuánto cuesta un barro en Chema Hair?

El barro solo cuesta 90 € y con corte 125 €, en tarifa estándar. Las chemilights, 250 €. Hay una tarifa XL para melenas largas, que sube esos precios entre 10 y 100 € según el servicio.

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